El Equinoccio Íbero se convierte en un gran atractivo del programa Historia y Aventura de Diputación y Junta

El Oppidum de Puente Tablas y la Cueva de La Lobera de Castellar acogerán entre el 21 y el 24 de septiembre esta singular actividad.

12.9.2018 - 9:48 - Redacción
 
 El vicepresidente segundo y diputado de Promoción y Turismo, Manuel Fernández, ha presentado la actividad Equinoccio Íbero, que se celebrará del 21 al 24 de septiembre en el Oppidum Puente Tablas de Jaén –se han ampliado los días previstos inicialmente– y el 22 y 23 de septiembre en la Cueva de la Lobera de Castellar. La delegada territorial de Cultura, Turismo y Deporte, Pilar Salazar, y Manuel Molinos y Arturo Ruiz, del Instituto Universitario de Investigación en Arqueología Ibérica, también han participado en la presentación de esta actividad que forma parte del programa Historia y Aventura en Jaén Paraíso Interior, promovido por la Diputación y la Junta en enclaves de la Ruta de los Castillos y las Batallas y el Viaje al Tiempo de los Íberos.

Este Equinoccio Íbero consiste en la experiencia única de vivir los efectos mágicos de la luz solar del equinoccio de otoño en dos yacimientos íberos: Puente Tablas y la Cueva de la Lobera. En la ciudad fortificada ibérica se puede conocer cómo vivían los íberos del alto Guadalquivir, contemplar una de las más potentes fortificaciones con más de 300 metros conservados y una altura de más de 5 metros. Junto a la conocida como Puerta del Sol se ha descubierto un interesante santuario dedicado a una divinidad femenina. Es una puerta monumental, construida a principios del siglo IV a.C., está orientada hacia el este, hacia la salida del sol. Durante los equinoccios de otoño y primavera, entre los días 20 al 25 de septiembre y entre los días 20 y 25 de marzo, la luz del amanecer atraviesa la puerta e ilumina con los primeros rayos la figura de la diosa que se localizó junto a la puerta. Se trata de un ritual ancestral relacionado con la fecundidad de la naturaleza, la vida y la muerte, la riqueza y quizás el amor, que ahora se recrea en esta actividad para conocer mejor esta ancestral civilización peninsular.

Por su parte, la Cueva de la Lobera en Castellar es un lugar que está cargado de historia y magia. Se trata de un santuario rupestre de entre los siglos IV y III a.C. Este lugar ibérico sorprende por su posición estratégica, ya que fue límite de un importante territorio donde las gentes acudían periódicamente a rendir culto a los dioses. En este yacimiento se recuperaron numerosos exvotos ibéricos (conocidos como “muñecos”) Durante los equinoccios de primavera y otoño, la luz del sol al ocaso se cuela por los huecos de la cueva, proyectándose en las paredes y representando formas y siluetas que recuerdan a los exvotos ibéricos, algo que los visitantes también podrán apreciar los días 22 y 23 de septiembre, cuando está prevista la realización de esta propuesta cultural.

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